La primitiva atmósfera de la Tierra tuvo su fuente en las emisiones volcánicas de CO2, H2O, CH4 y N2. El CH4 se disoció con la luz solar, y el H2O se condensó formando mares, fenómeno único en el Sistema Solar debido a las temperaturas reinantes en el planeta.
La atmósfera actual de la Tierra tiene como característica principal el ser un subproducto de las formas de vida que pueblan el planeta. Esto es debido al uso que del CO2 (abundante en la atmósfera primitiva) hacen las plantas como alimento, liberando a la atmósfera O2, elemento tremendamente reactivo que no se da en ninguna otra parte del Sistema Solar.
La atmósfera de la Tierra llega a los 800 Km de altitud, aunque es posible encontrar vestigios de esta (átomos sueltos de H y He) hasta los 2500 Km.
La geografía física del planeta es de sobra conocida ; la mayor parte de la superfície está sumergida bajo una capa de agua con elementos salinos disueltos en ella. Los cráteres de impacto son poco frecuentes, debido a la intensa actividad geológica, eólica y sobre todo biológica presente en la corteza del planeta, que desgasta y/o rellena los cráteres a gran velocidad. Sin embargo, existen muchos vestigios actuales de grandes impactos en el pasado.
La Tierra es el único de los planetas 'rocosos' con un satelite de tamaño apreciable. De hecho, la Luna es tan masiva que se ha llegado a plantear el que el sistema Tierra-Luna es en realidad un planeta doble (parecido al formado por el sistema Plutón-Charón).

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