MERCURIO




El planeta Mercurio es el más cercano al Sol. Esto condiciona su entorno de forma decisiva, privandole de atmósfera (puesto que su gravedad es por completo insuficiente para competir con la de su tremendo vecino).

Debido a su cercanía al Sol, su velocidad de traslación es muy alta. Estos dos factores hacen que su observación sea extremadamente difícil desde la Tierra, puesto que su periodo de observación es muy pequeño. Al telescopio, se pueden observar algunos detalles, como manchas de distintos tonos de gris, pero sin los suficientes detalles como para discernir su origen.

Con la visita al planeta del Mariner 10 en 1974, se pudo estudiar el planeta con profundidad. Se descubrió que las manchas correspondían a mares del mismo tipo que los de la Luna, por lo que se supone que son de origen similar. De hecho, el relieve más importante de su superficie es el Caloris Planitia, una cuenca oceánica de 1300 Km de extensión. Así mismo, se han encontrado grandes escarpas o acantilados de entre 20 y 500 Km de largo y hasta 2 Km de alto. Se supone que estas escarpas tienen su origen en el proceso de enframiento del planeta tras su formación, que provocó una contracción de su radio de entre 1 y 2 Km. Este fenómeno tubo lugar hace unos 4000 millones de años.

La superficie de Mercurio está plagada de crateres de impacto, como es de esperar por su falta de atmósfera, además de por su falta de actividad tectónica (debido al final del proceso de enfriamiento). Estos crateres difieren de los de la Luna, debido a la diferencia de gravedad, que provoca que los materiales producto de la explosión del impacto no se alejen demasiado del lugar del choque, dando lugar a cráteres menos profundos.

El núcleo de Mercurio está formado de hierro y niquel, con una densidad de 5.44 g/cm3 , lo cual contrasta con la baja densidad de la corteza del planeta (1.2 g/cm3). Es bastante masivo, suponiendo un 42% del volumen del planeta.

Un dato curioso acerca de Mercurio es que su órbita presenta irregularidades que llevaron a pensar en la existencia de un planeta todavía más cercano al Sol que producía estas alteraciones. A este planeta se le llegó a bautizar como Vulcano (recuérdese Star Trek). Sin embargo, se ha descubierto que las anomalías se deben a efectos relativistas producidos por la gran cercanía del planeta al Sol.



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Miguel Serrano García
mserrano@serconet.com