El gran gigante del Sistema Solar, tiene una masa de un millón novecientos millones de toneladas, lo cual hace que sea 2.5 veces más masivo que el resto de planetas del Sistema Solar juntos. De hecho, se ha calculado que si tuviera un 25% más de masa, sería una estrella. Su influencia gravitatoria se hace notar hasta la órbita de Marte, y es responsable de la distribución de masa en el cinturón de asteroides.
Está compuesto casi exclusivamente de hidrógeno, lo cual le da una densidad algo superior a la del agua (1.3 g/cm3). No se puede hablar de una atmósfera, ya que todo el planeta en sí está formado por su misma atmósfera. Sin embargo, en el interior del planeta la presión es tal, que existe un núcleo de hidrógeno metálico a una temperatura de 25000 K, y una presión de 8Mbar. Este núcleo gira a una gran velocidad, lo cual proporciona a Júpiter el campo magnético más intenso del Sistema Solar.
Tiene un albedo de 0.73 y un tamaño efectivo de 50 segundos de arco.
Al telescopio, son visibles las capas más altas de su atmósfera, de color oscuro las más altas, y claro las bajas. El color se lo presta a las bandas nubosas los polímeros orgánicos y los compuestos de fósforo y azufre presentes en ellas. También es visible la Gran Mancha Roja, un huracán que lleva activo por lo menos desde hace 300 años. Presenta Júpiter, además, un aspecto abultado, que se debe a su gran velocidad de rotación.
El Voyager I descubrió un anillo alrededor de Júpiter. No es tan espectacular como el de Saturno, teniendo únicamente 30 Km de grosor y 9000 Km de anchura. Su borde interior está unos 57000 Km por encima de la más alta capa de nubes del planeta. Con las sucesivas visitas de los Voyager a los demás gigantes gaseosos, se ha descubierto que la pocesión de un anillo de materia parece ser una característica común a todos ellos.
NOTA : En la fotografía, se puede ver Júpiter con su satélite IO, y la sombra de Europa a su izquierda.

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