Urano tiene el honor de haber sido el primer planeta descubierto mediante telescopio. Descubierto por Hershel en 1781, estuvo a punto de ser llamado Georgium Sidus en honor del Rey Jorge III, nacido en Hannover al igual que Herschel.
Puede resultar curioso el que Urano sea visible a simple vista ; sin embargo, nunca pasa de magnitud 5.5, lo cual le hace una estrella insignificante en el firmamento que pasa fácilmente desapercibida. Una de las más desconcertantes características del planeta es que su eje de rotación está inclinado más de 90º con respecto a la perpendicular de su plano de traslación, con lo que parece que rote alrededor del Sol estando tumbado. Su campo magnético, además, es perpendicular al eje de rotación y está descentrado con respecto al planeta.
Su atmósfera está formada de metano e hidrógeno, lo que de da un tono azulado. El metano se condensa en las capas superiores de la atmósfera, formando una capa uniforme sin apenas detalles, lo que le hace muy poco vistoso al telescopio.
Al igual que todos los gigantes gaseosos, tiene un anillo de materia a su alrededor. Su estructura es similar a la de los anillos de Saturno aunque son mucho más oscuros.

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