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La fiesta de la representación de los Moros y Cristianos tenía lugar antiguamente a finales del mes de mayo, coincidiendo con las fiestas en honor de la patrona del pueblo, la Virgen del Rosario. En la actualidad, las representaciones tienen también lugar en agosto (aunque no todos los años. No existe una regla fija para este festejo). La fiesta de los Moros y Cristianos tiene lugar en la plaza del pueblo, lugar en el que se instala un castillo y una glorieta o campamento. El castillo se emplaza en la parte más alta de la plaza y la glorieta en el extremo más bajo. Se trata de un auto sacramental en honor de la Virgen. Es una representación que tiene lugar en dos actos que se desarrollan uno por la mañana y otro por la tarde. Las expresiones utilizadas, así como los diálogos y monólogos recuerdan muchas expresiones del siglo XIX. La composición es en verso. Los personajes que intervienen son:
Por la mañana los cristianos se encuentran en el castillo y reciben la visita del general Amurates que exige la entrega sin condiciones de la fortaleza para los musulmanes, siendo replicado por Barceló. A continuación tiene lugar otra embajada mora representada por Tarfe, que reta a los cristianos y arrastra el nombre de María como venganza por la afrenta realizada por Garcilaso en la mezquita de Granada. Tras un intenso diálogo, Garcilaso responde al reto y, tras un singular combate, corta la cabeza del moro.Esto provoca el enfrentamiento armado entre moros y cristianos, perdiendo éstos últimos el castillo. Con esta toma del castillo finaliza la primera parte. La segunda parte tiene lugar por la tarde y en ella los cristianos aparecen en la glorieta. El general Barceló recuerda que tienen que recuperar el castillo. Mientras, Amurates da cuenta al Rey Moro y a los musulmanes de la victoria obtenida por la mañana. Tienen lugar varias embajadas cristianas hasta el castillo. Aparece en escena el Morillo Chico, que pide al rey cristiano que lo acoja y pidiendo su conversión al cristianismo. Finalmente se decide atacar el castillo. Hay una arenga a los cristianos, que se encomiendan a la Virgen del Rosario, teniendo su punto álgido en la Salve que Barceló brinda a la Virgen, que es sacada de la Iglesia y llevada hasta las tropas cristianas. Tiene lugar una nueva batalla de la que salen victoriosos los cristianos. Los musulmanes, prisioneros, imploran su perdón a la Virgen y se convierten al cristianismo. |
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Diciembre, 2000 |
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