Prehistoria

Numerosos vestigios confirman que esta zona ha estado poblada desde tiempos prehistóricos. Sus orígenes están relacionados con los desplazamientos de la población en busca de yacimientos mineros, que alternaban con la explotación ganadera. De esto, dan cuenta los numerosos hallazgos arqueológicos encontrados, así como los numerosos cementerios y tumbas descubiertas dentro y fuera del pueblo.

Se han encontrado tumbas pertenecientes a la época argárica, lo que hace pensar que esta cultura llegó aquí en busca de los ricos y abundantes yacimientos de cobre de esta zona, propiciado además por las numerosas corrientes de agua que permitieron el desarrollo de una excelente agricultura y ganadería.

Fenicios, romanos y visigodos

Son numerosas las referencias a la ocupación y pasado fenicio de la comarca del Zenete.

Posteriormente quedó englobada dentro de la antigua provincia Bastetana, destacando la localidad de Arcilasis (este nombre derivó en Alcala Horra, o Castillo de las Peñas) y que hoy conocemos como La Calahorra.

De la época romana nos han quedado algunos topónimos, así como los sistemas de riego y los molinos (que bien pudieran pertenecer a esta época), y una calzada que se unía a la calzada principal que iba desde Guadix a Urci (Baza).

En el período visigodo, el Cenete pertenecía al conde don Julián (del que existen dudas de su existencia real), así como La Calahorra y los once castillos de la zona (el castillo de Aldeire tomaría el nombre de la hija del conde según la leyenda).

Época musulmana

La invasión musulmana mantendría toda la organización romana y visigoda. Los mozárabes poblaron estos lugares (como lo demuestran la toponimia de Aldeire, Ferreira y otros lugares de la comarca).

Las conversiones de cristianos al islam fueron muy numerosas, pasando a denominarse muladíes, y fueron tratados del mismo modo que se trataban a los grupos de bereberes que llegaban desde el norte de África.

Son numerosos los topónimos de esta época: Chapela, Mocarra...

Posteriormente se produce la llegada de militares sirios para sofocar una sublevación berebere contra los árabes en la zona de Guadix, lo que puede hacer pensar que Aldeire comenzara a ser denominada con su nombre a raíz de esta llegada.

Durante la época nazarí se mantuvo fuera de la presión cristiana, lo que redundó en su tranquilidad y en un aumento de la población. Durante esta época gozó de una gran importancia gracias a su proximidad al puerto de la Ragua (2.000 metros), que permite la comunicación entre la cara norte de Sierra Nevada y las Alpujarras.

En esta época encontramos numerosos castillos o aldeas alrededor de esos castillos:

-Hins Ferreira o Hins Al-Chaiz o Castillo de las Nueces (Ferreira)

-Hins Dar o el Castillo de la Casa (¿Aldeire?)

-Aldeir o el Monasterio (Aldeire)

-Dollar (Dólar)

-Guenecha (Huéneja)

-Alquif (Alquife)

-Alcala Horra o el Baluarte (La Calahorra)

-Aryanteira (Lanteira)

En el siglo XIII la comarca del Cenete o Sened queda adscrita al trono de Granada y su historia estará ligada a Guadix, con bastantes enfrentamientos y alteraciones.

Durante esta etapa los pobladores del Zenete abastecían las fortalezas de leña, ropa, comida, camas..., y así continuarán más adelante con el señor cristiano.

En 1462 los cristianos atacan esta zona y las tropas de don Miguel Lucas de Iranzo llegan hasta Aldeire y La Calahorra, obteniendo un excelente botín en animales y joyas, dejando tras de sí desolación y muerte con la quema de todas las cosechas y las eras.

Tras la capitulación del Zagal, en 1489, se incorporó a la Corona de Castilla (tras ser entregada La Calahorra y el resto del Zenete el 30 de diciembre de este año por el caudillo Yahya Alnayar) y pasó a formar parte del Señorío del Gran Cardenal de España (don Pedro González de Mendoza), integrando junto a los otros siete pueblos el Marquesado del Zenete (o Cenete).

En 1490 Aldeire contaba con 50 vecinos, producía 1.000 fanegas de pan y tenía una renta de 80.000 maravedíes. En este año se entregaban al cardenal en Sevilla las localidades de Aldeire, La Calahorra, Ferreira y Dólar, cediéndole todos los derechos que pertenecían a la corona. Sancho de Benavides fue el encargado de tomar posesión de estos pueblos. El 7 de julio de 1490 llega a Aldeire y hace que las justicias musulmanas acepten como señor al cardenal y le presten juramento como vasallos. Muy pronto la comarca pasa a manos del hijo del cardenal, don Rodrigo de Mendoza, quien en 1491 nombra a Ali Aben Chapela alfaquí de Aldeire, con poderes en el terreno civil y criminal.

Durante las sublevaciones mudéjares de 1499-1500, y tras ser vencidos, fueron obligados a convertirse al cristianismo. En 1501 se firma un pacto entre don Rodrigo de Mendoza y sus vasallos, en los que se estipulan los derechos que tenían que pagar.

Los impuestos llevaron a numerosos enfrentamientos con el señor del Cenete, encabezando los moriscos de Aldeire enfrentamientos y pleitos con don Rodrigo y sobre todo, con su hija doña Mencía de Mendoza. Durante estos enfrentamientos llegaron a encarcelarse unas 200 personas. Poco a poco se fueron dilucidando estas cuestiones y en 1549-1550 se fijaron los impuestos que pagarían cada uno de los pueblos. También en este año se redacta un libro sobre las propiedades de las familias de Aldeire: es el llamado Empadronamiento y aprecio de los bienes moriscos. Se sabe que a los moriscos de Aldeire les correspondía pagar a la marquesa la cantidad total de 245.440'10 pesantes (1 pesante equivale a 30 maravedíes) y representaba el 15'7 % del total del Marquesado, siendo por tanto uno de los pueblos más importantes por detrás de Jeres y Huéneja, que le aventajaban en tierras y vecinos.

Aldeire se unió a la rebelión de los moriscos en la Alpujarra entre los años 1568 y 1570. Durante esta revuelta fue uno de los lugares de mayor agresividad y uno de los pueblos más castigados. Tras la revuelta, los moriscos serían expulsados de las tierras hacia Castilla y sus bienes fueron incautados por la corona.

Las poblaciones del Cenete fueron deportadas hacia Toledo, Guadalajara, Ciudad Real y norte de Jaén. Muchos murieron por el camino.

En 1571, el 15 de diciembre, se tomó relación y posesión de los bienes moriscos, quedando recogida una descripción de lugar:

"...el lugar esta en un valle, y que pasa por medio un rio y tiene una yglesia toda quemada y una fortaleza caida enzima de la torre, asi un meson caido y las casas avitables cien cassas y las demas estan destrozadas, y las demas estan reparadas de puertas y ventanas y maderas, y que agora estan y que an venido a poblar hasta cien vezinos que an reparado y reparan las casas en que viven".

Existieron dos repoblaciones del pueblo, como da cuenta el Libro del Repartimiento. La primera posiblemente fue realizada por los marqueses y la segunda bajo los auspicios de la corona.

Los efectos de la guerra contra los moriscos hicieron que éstos encontraran un panorama más pobre que el que había en la época musulmana. Las tierras comenzaron poco a poco a ser divididas (herencias, permutas, compras, donaciones...) lo que hizo que la primitiva igualdad entre los repobladores se rompiera: algunos vecinos amasaron cantidades mientras que otros las perdían.

Siglos XVII-XIX

Del siglo XVII apenas se tienen noticias, exceptuando la construcción de la ermita de San Marcos, obras de la iglesia y pérdida de la población ante numerosas epidemias, peste y malas cosechas.

Durante el siglo XVIII aumentó la población y los recursos. A comienzos de siglo se estima la población en unos 700 vecinos, siendo de 860 en 1752 según el catastro de Floridablanca.

En el siglo XIX la guerra de la Independencia también afectó a esta zona. Tampoco escapa el pueblo durante esta época a una gran actividad e intercambio con La Alpujarra y Guadix. También durante estos años el bandolerismo hizo acto de presencia por estas tierras y el puerto de la Ragua ha sido testigo de numerosos ataques de estos bandidos desde la Guerra de la Independencia.

En este siglo la población llega a unos 1.900 habitantes hacia 1870.

Siglo XX

Durante el siglo XX, la población sigue aumentando, alcanzando el máximo número de habitantes hacia 1960 con 2.201, observándose una caída paulatina hasta la actualidad, con una población de entre 750 y 800 habitantes. Las causas hay que buscarlas en la emigración hacia otras tierras, especialmente Cataluña y Comunidad Valenciana. Destaca también una importante colonia de aldeireños en Suiza.

Esta emigración viene causada, entre otras causas, por la pérdida de puestos de trabajo (cierre de las minas de Alquife), falta de industria, empobrecimiento agrícola y ganadero... Las expectativas para los jóvenes de encontrar trabajo en la zona son prácticamente nulas, lo que propicia su emigración hacia otras zonas.

La economía sigue basándose principalmente en la agricultura y ganadería, observándose un aumento de actividades relacionadas con el turismos rural.


Javier Montes

Diciembre, 2000