DIARIO IDEAL DE GRANADA (1/6/2000)

El alcalde niega que el patrimonio histórico local esté degradado
n La Calahorra

IDEAL • GRANADA


El alcalde de La Calahorra, el independiente Moisés Guijarro, rechazó ayer la denuncia realizada por el Colectivo 220, que criticaba el caos urbanístico y la degradación paisajística y medioambiental de este municipio, en especial en el entorno de su castillo, a causa de la proliferación de naves ganaderas y agrícolas. La organización presentará de una denuncia ante la Fiscalía del TSJA, al considerar que tanto el Ayuntamiento como la Diputación y la Junta no cumplen su obligación de proteger el patrimonio local.

Guijarro considera que «la situación urbanística de La Calahorra no es ni mejor ni peor que la de la inmensa mayoría de los pueblos de nuestro entorno socioeconómico». El alcalde recuerda que se trata de un pueblo «pequeño, poco poblado y cuya actividad tradicional ha sido y es la agricultura y ganadería», sobre todo tras el cierre de las minas de Alquife.

«No se puede impedir que se desarrollen iniciativas y actividades privadas dentro del sector tradicional de nuestra comarca, que tienen como finalidad mantener algunos puestos de trabajo para evitar la desertificación total de la zona. El que crea que el turismo rural lo va a resolver todo desde el punto de vista del empleo se equivoca: solamente diversificando las fuentes de riqueza entre sectores primario, secundario y terciario lograremos crear las bases del desarrollo de nuestra comarca», argumenta.

Intereses ocultos

El dirigente municipal asegura que los denunciantes se «esconden» tras «el autodenominado Colectivo 220», desde el que «se dedican a denigrar y despreciar la actividad principal de este pueblo con el fin de asegurar las actividades muy lucrativas de algunos que nada tienen que ver ni con la política urbanística, ni con la conservación del medio ambiente, ni con la protección de un patrimonio artístico-monumental».

«Yo, como alcalde, no puedo ni debo consentir que una minoría, por muy poderosa que sea, imponga su voluntad a una mayoría», indica el alcalde, antes de invitar a la citada entidad al Ayuntamiento, «que es la casa de todos», para realizar «propuestas constructivas». «Este tipo de cuestiones no se resolverán jamás por vía judicial, sino por la unión de todos los calahorreños en torno a un proyecto común de bienestar para todos», concluye.