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El alcalde niega
que el patrimonio histórico local esté degradado
n La Calahorra
IDEAL
• GRANADA
El alcalde de La Calahorra, el independiente Moisés Guijarro, rechazó
ayer la denuncia realizada por el Colectivo 220, que criticaba el
caos urbanístico y la degradación paisajística y medioambiental de
este municipio, en especial en el entorno de su castillo, a causa
de la proliferación de naves ganaderas y agrícolas. La organización
presentará de una denuncia ante la Fiscalía del TSJA, al considerar
que tanto el Ayuntamiento como la Diputación y la Junta no cumplen
su obligación de proteger el patrimonio local.
Guijarro considera que «la situación urbanística de La Calahorra
no es ni mejor ni peor que la de la inmensa mayoría de los pueblos
de nuestro entorno socioeconómico». El alcalde recuerda que se trata
de un pueblo «pequeño, poco poblado y cuya actividad tradicional
ha sido y es la agricultura y ganadería», sobre todo tras el cierre
de las minas de Alquife.
«No se puede impedir que se desarrollen iniciativas y actividades
privadas dentro del sector tradicional de nuestra comarca, que tienen
como finalidad mantener algunos puestos de trabajo para evitar la
desertificación total de la zona. El que crea que el turismo rural
lo va a resolver todo desde el punto de vista del empleo se equivoca:
solamente diversificando las fuentes de riqueza entre sectores primario,
secundario y terciario lograremos crear las bases del desarrollo
de nuestra comarca», argumenta.
Intereses ocultos
El dirigente municipal asegura que los denunciantes se «esconden»
tras «el autodenominado Colectivo 220», desde el que «se dedican
a denigrar y despreciar la actividad principal de este pueblo con
el fin de asegurar las actividades muy lucrativas de algunos que
nada tienen que ver ni con la política urbanística, ni con la conservación
del medio ambiente, ni con la protección de un patrimonio artístico-monumental».
«Yo, como alcalde, no puedo ni debo consentir que una minoría,
por muy poderosa que sea, imponga su voluntad a una mayoría», indica
el alcalde, antes de invitar a la citada entidad al Ayuntamiento,
«que es la casa de todos», para realizar «propuestas constructivas».
«Este tipo de cuestiones no se resolverán jamás por vía judicial,
sino por la unión de todos los calahorreños en torno a un proyecto
común de bienestar para todos», concluye.
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