DIARIO IDEAL DE GRANADA (25/10/2000)

Fracasa la implantación de la fábrica de autobuses de OVI en El Marquesado. Malos resultados. El Partido Popular denuncia

Junta y empresa se acusan mutuamente de no cumplir lo pactado en el protocolo

MIGUEL ALLENDE • GRANADA

El mayor proyecto industrial de los últimos años en la provincia de Granada -la instalación en la comarca del Marquesado del Zenete de una fábrica de producción y ensamblaje de un moderno modelo de autobús que requería de una inversión final de 1.300 millones de pesetas- se puede dar por finiquitado. Así lo ha reconocido a este periódico la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico, cuyo delegado provincial mantiene que la empresa Ómnibus Vehículos Industriales de Andalucía, S.A. (OVI) ha perdido la confianza de la Junta de Andalucía al incumplir los compromisos pactados en abril del pasado año. Los propietarios de OVI mantienen, por el contrario, que si no se ha ejecutado inversión alguna en la zona es porque la Administración autonómica no ha aportado una sola peseta.

Octubre del presente año. Ésta era la fecha en la que la fábrica de autobuses de Aldeire tenía que haber comenzado a funcionar. Así, al menos, se contemplaba en el protocolo de intenciones firmado en abril de 1999 por los máximos responsables de la entonces Consejería de Trabajo e Industria, de la empresa OVI y de la Caja General de Ahorros de Granada. Un proyecto industrial que hubiese supuesto una inversión de 1.300 millones, empleo directo para un centenar de personas y la creación de un pequeño grupo de empresas auxiliares en torno a la factoría de producción y ensamblado de autobuses.

Pero, como es constatable, en los 150.000 metros cuadrados destinados a la factoría automovilística no se ha movido una sola piedra. Y lo que es peor, no se ejecutará finalmente la iniciativa industrial. Esto es lo que afirma el delegado provincial de la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico, Mariano Gutiérrez Terrón, quien con cierta frustración reconocía ayer a este periódico que las expectativas que se habían abierto para la comarca del Marquesado del Zenete con el proyecto de OVI se han ido al traste. El responsable político agrega que la empresa catalana «ha perdido la confianza de la Junta de Andalucía» y explica que ésta ha recibido en tiempo y forma un crédito de 200 millones por parte de La General, avalado por el Instituto de Fomento de Andalucía (IFA), para arrancar con el proyecto «una vez se había solventado toda la tramitación administrativa y los terrenos obraban en poder de la sociedad manresana». Pero lejos de utilizar este dinero para estos fines, OVI lo ha empleado en su factoría de Manresa y en el pago de los gastos originados por la formación profesional de un centenar de obreros granadinos en sus instalaciones.

En opinión de Gutiérrez Terrón, la alerta saltó cuando OVI ha devuelto sin abonar los primeros recibos del citado préstamo, correspondientes a los intereses. «Desde ese momento nuestra Consejería se replanteó su implicación en el proyecto, pues advertimos también que OVI no justificó la formación de los obreros ni atendió sus obligaciones con la Seguridad Social y con Hacienda», explica el responsable provincial de Empleo y Desarrollo Tecnológico. Gutiérrez Terrón agrega que la preparación profesional de los trabajadores del Marquesado tenía un capítulo de financiación propio -unos 50 millones- de los que la Junta de Andalucía ya había previsto abonar los primeros 20. «Pero es que ni siquiera los han solicitado, ante las irregularidades que saben que han cometido», añade.

Versión empresarial

Desde la empresa, los hechos son muy diferentes. Alberto Sevillano, socio de OVI y una de las personas que mejor conoce el desarrollo del protocolo firmado en abril del 99, asegura que el proyecto industrial se encuentra pendiente de que se desbloqueen los fondos comprometidos por la Junta de Andalucía y que cuando éstos tomen cuerpo se comenzarán de inmediato las obras. Agrega el responsable empresarial que la Administración autonómica tiene pendiente la concesión de un préstamo por 400 millones, en las condiciones que el IFA tiene previstas para los créditos que otorga con fondos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y que en esencia recoge el plan de empresa; también tiene por asumir el 100% de los costes de la formación de los trabajadores que se contraten en la comarca del Marquesado, y, finalmente, las líneas de financiación y subvenciones propias de estos casos y cuyo importe -sumado al obtenido del Gobierno de la nación, en función de los Incentivos Económicos Regionales- representa un monto total del 50% en la inversión en activos fijos materiales nuevos.

«Pero ni unos ni otros, cuando esta empresa contaba con un apoyo decidido de la Junta desde el primer momento», asegura el portavoz de OVI. Sevillano estima en unos 850 millones los que la firma de automoción hubiera percibido durante todo el proceso de implantación de la factoría de autobuses, tanto en concepto de ayudas para los préstamos necesarios como de subvenciones directas. «Han transcurrido los 18 meses que nos marcamos de plazo para levantar la factoría y lo único con lo que contamos es con el préstamo de La General», apostilla el directivo de OVI, quien resalta que fue la Junta la que «nos hizo partícipes de lo conveniente de instalarnos en la comarca granadina;no les buscamos nosotros, fueron ellos quienes nos pidieron que invirtiésemos».

El parlamentario popular Santiago Pérez manifestaba ayer a este periódico que los trabajadores que acudieron a Manresa fueron alojados en sitios indignos y la manutención que recibían era de pésima calidad, hasta el punto de que solicitaron a la empresa que les entregara el dinero diario destinado a las comidas y que se elevaba a 1.800 pesetas «y ellos se buscarían la vida». Pérez agrega al respecto que quien se atrevió a protestar era advertido de que podía ser despedido, «incluso los portavoces de los obreros fueron invitados en alguna ocasión a que desistieran de su actitud o que se quedasen en Andalucía».

Otra cuestión no menos importante es el hecho, según el parlamentario popular, de que algunos de estos obreros no cobraron nada desde que fueron contratados -simultaneaban trabajo con formación- por lo que tuvieron que demandar judicialmente a OVI, que no acudió al acto de conciliación.