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Se sabe que los baños árabes datan de los siglos XII y XIII y tras la conquista cristiana pasaron a ser monopolio de los señores del Zenete, lo que les suponía el ingreso de una renta anual en especie (trigo o cebada). Fueron destruidos entre 1491 y 1500 por orden de Don Rodrigo de Mendoza, como represalia por no querer pagar los vecinos de Aldeire los tributos exigidos para la construcción del palacio de La Calahorra. En 1530 fueron reconstruidos y, finalmente, en 1566, se prohibió su funcionamiento, junto con los restantes baños del Marquesado del Zenete. Según describe José Carlos Rivas, constituyen un ejemplo típico de baño público rural, de pequeñas dimensiones y de estructura muy sencilla. Están constituidos por 3 naves paralelas y contiguas, de planta rectangular y orientadas de este a oeste. Un manantial situado a unos centenares de metros de los baños, conocido como Fuente del Tiro, los abastecía de agua. Los muros del baño son de mampostería, pizarra, unidas con mortero de cal y arena. Las bóvedas son de medio cañón de ladrillos. Las lumbreras cuadradas daban luz a las habitaciones. El baño tenía vestuario, habitación fría, templada y caliente, pilas para bañarse y caldera para calentar el agua, además del horno y la leñera. En el Libro de Apeo se hace también alusión al Bañuelo, lo que hace suponer que pudo existir otro baño más antiguo. Diciembre, 2000 |